Una piel dañada por el sol  a lo largo de muchos años necesita combinar varios productos para conseguir una renovación y cuidado completo a diario, cada uno de ellos destinado a un función específica según el daño sufrido. Como norma básica recomendamos:

  1. Un limpiador renovador adecuado a cada tipo de piel y que no sea agresivo con ella, pues la piel ya está dañada.
  2. Un fotoprotector adecuado al tipo de piel, es imprescindible.
  3. Un renovador celular capaz de acelerar el proceso de regeneración de nueva piel.
  4. Activos exfoliantes que eliminen y renueven para dar paso a nueva piel.
  5. Un producto iluminador, despigmentante y/o antiedad, según cada caso o los tres para obtener unos resultados más rápidos.

Y por supuesto, cuidándonos del sol todo lo que podamos.