Sí, por supuesto. La grasa no es sinónimo de agua.

El agua en la piel facilita multitud de reacciones bioquímicas, ayuda al mantenimiento de la estructura dérmica y da sostén y además facilita que la circulación sanguínea sea correcta con lo que se potencia el aporte de nutrientes a cada una de las células de nuestra piel. Y esto es independiente del tipo de piel que se tenga.

Los dermocosméticos para pieles grasas y con tendencia acnéica deben incluir en su formulación activos que además de aportar agua retengan el agua que ya está en la piel, evitando la deshidratación de algunos tratamientos antiacné. Una piel hidratada es el principio de una piel sana.