El tiempo que le haga falta, es decir, mientras que la piel sea inmadura y esté hipersensibilizada. Una piel atópica es una piel incapaz de sintetizar los lípidos necesarios para ejercer la función barrera protectora de ahí que los agentes externos como el frío intenso, el sudor, el calor, productos de higiene e hidratación,…la hagan reaccionar apareciendo “brotes” de eccemas por todo el cuerpo o, mayoritariamente, por las zonas de flexión y glúteas.

Los productos de cuidado limpiadores e hidratantes emolientes y sobregrasos se deben usar a diario mientras que la piel del niño reaccione con otros productos. De todos modos, en líneas generales, un niño con atopia desde bebé la mantiene hasta los 10 – 12 años. Los niños que la experimentan después la pueden mantener incluso hasta la edad adulta.